21 septiembre 2010

El nombre del viento

El género de la Fantasía siempre me ha apasionado. De niño recuerdo ver una y otra vez películas cómo “La historia Interminable”, “Excalibur” y por supuesta la clásica trilogía de “La guerra de las Galaxias”. Siempre había oído hablar de “El señor de los Anillos”, pero en esa época de la que habló me resultaba más cómodo ver una película que leer un libro tan extenso como el de Tolkien. Cuando estrenaron la película de Peter Jackson, me di cuenta del error que había cometido no descubriendo ese mundo mucho tiempo atrás.
Ahora, en tiempos de Magos adolescentes millonarios y otras novelas del género fantástico, de pronto puedes encontrarte con una novela del que muchos se atreven a llamar “El próximo Tolkien”.
Se trata de Patrick Patrick Rothfuss autor de “EL NOMBRE DEL VIENTO”, novela del género fantástico que he tenido la suerte de disfrutar este verano. Y hablo en estos términos porque leer este libro es simplemente disfrutar. He leído muchas críticas maravillosas sobre el libro, algunas como he dicho antes alabándolo  sobremanera y otras criticando su aparente disfraz de obra maestra que encierra una novela para vender dinero. Estoy de acuerdo en parte en esta segunda opinión. En mi opinión en estos tiempos cuando algo gusta, se comete el error de continuarlo hasta que finalmente se agota el verdadero interés. Pero también es cierto que el libro se lee con una facilidad increíble y te absorbe de tal manera que no puedes sino continuarlo. Pocas veces me ocurre con una novela que no quiera terminarla, y en este caso fue así.
De esta forma escribo uno más de los muchos comentarios que se pueden encontrar sobre esta novela, que no creo haya inventado nada nuevo, pero que sin embargo está escrita con mucho detalle y hará las delicias para todos aquellos que como a mí, les encanta la novela fantástica de calidad.


Y mientras espero a la segunda parte de esta trilogía, sólo rezo para que NO hagan una película de ella.

20 septiembre 2010

Diario de La Barraca: Conclusión Final

Hace más de un mes que terminó nuestra gira Barraquera. Durante ese tiempo no he podido continuar el diario que en su día me prometí seguir. Es difícil hacer un diario cuando el ritmo del día a día es tan intenso.
No obstante tengo la necesidad y la obligación personal de cerrar este apartado tan especial que he vivido con una conclusión final.
Ha sido un mes de gira y muchos meses de trabajo previos para poder conseguir que nuestra propuesta tomara una forma. Sin embargo el esfuerzo depositado por todos ha hecho que esta experiencia sea inolvidable. Como ya he recalcado muchas veces cuando hablo sobre este proyecto, es una oportunidad única vivir y experimentar el espíritu de la Barraca.
El aprendizaje no es sólo a nivel teatral, también lo es a nivel humano, y puedo decir que en cierto sentido es lo mismo.  Hemos visto pueblos preciosos, hemos actuado en plazas mágicas que posiblemente no volvamos a ver nunca, hemos conocido a personas que quedarán en nuestro recuerdo de algún modo u otro y nos llevamos en nuestras mochilas experiencias que en su día contaremos y que al recordarlas nos transportarán de nuevo a ese carro desde donde diremos lo que tantas veces hemos dicho:
“Aplaudid si os dio contento, y si no, aplaudid todos”